domingo, 11 de enero de 2015

Colbert, o el culmen de la autorreferencia y lo gay-friendly en Supernatural





El 3x13 de Supernatural (Sobrenatural, en el idioma de Cervantes y Ana Rosa Quintana) arranca como una cachondísima parodia de los programas de misterios y casas encantadas americanos, cual Quijote vs Libros de Caballería. Y lo hace desde el título, Ghostfacers, que rememora aquella otra comedia sobrenatural, Ghostbusters.
Además, ya en los primeros minutos se hacen chistes sobre la huelga de guionistas de Hollywood, y queda claro, desde los créditos, que esto va a ser un capítulo lleno de metalenguaje y chascarrillos internos.
Para confirmarlo, nos encontramos con Colbert, un personaje de la pandilla basurilla que conforma a los Ghostbusters, los cazadores de fantasmas, que es el más tonto de los tontos. Un becario con poca neurona enamorado perdidamente de uno de los jefecillos. Hasta aquí, todo bien. Autorreferencias, ficción dentro de ficción dentro de ficción, y guiños a la audiencia gay que confirman lo gay-friendly que es la serie en sí, con esa pareja de hermanos que coquetean cada semana con la línea que separa el amor fraternal del más puro incesto gayer estupendísimo. Hasta aquí, decíamos, el 3x13 va genial: divertimento en estado puro para sacudirnos, al menos durante un capítulo, de la sorda amenaza que se cierne sobre el destino de uno de ellos.

Pero he aquí, ay, amores, que los guionistas de Supernatural se encabronan y comienzan a meter burradas y algunas de las escenas más terroríficas en lo que llevamos de serie. Que crean a uno de los fantasmas más escalofriantes del repertorio y, de camino, se cuajan una escena gayer hiperbonita, con un Colbert -actor, personaje- extraordinario.

No contaré el final. No me gustan los spoilers, aunque muchos de vosotros estéis ya por la temporada 34. Simplemente quiero reflexionar -en la medida de mis pobres neuronas- sobre cómo una serie transcurre de manera lineal, sin sobresaltos, y el espectador la disfruta, la consume, se encariña con sus personajes. Y cómo, de repente, uno de los capítulos explota. Y supongo que no es únicamente algo que deba atribuirse a sus creadores, a un estado de gracia especial, puntual, de los guionistas, actores, directores. Que también tiene que ver, y mucho, con el estado de ánimo del que lo ve.

Con todo, Colbert, el becario gay enamoradizo de la panda de infelices de Ghostfacers, se ha convertido, desde ya, en uno de los personajes claves de Supernatural. Aunque fuera fugaz, aunque sirviera, tan solo, para ejecutar cuatro chistes (algunos me arrancaron la carcajada) y dos escenas dramáticas quizá destiinadas, también, a la risa socarrona. Que, a mí, me emocionaron.

Colbert, si alguna vez voy a la casa encantada, te buscaré.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Las mejores canciones de 2014

Ay qué nervios...



¿Preparadxs? ¡Allá vamos!


10. You and me. You+Me

Jo. Qué puedo hacer. La voz de esta mujer es TAN bonita. Y la cancioncilla country que ha sacado de single este año con un tipo, pues mola.



9. Until the sun explodes. The Pains of Being Pure at Heart

Que no es que yo haya escuchado a estos chicos mucho, pero oye, qué bien suenan estos The Cure alegres, ¿no? Y portadaca, y precioso título de album: "Days of Abandon".



8. Hasta que sangren. Supersubmarina

Solo por el título, esta canción merece abrirse hueco en la lista. Pero es que además, las guitarras enérgicas de estos chicos de Baeza son de lo mejor que le ha pasado a la música de nuestro país en la last decade. HE DICHO.

Sobre el tono panfletario, contestario, viene en la misma época que los politiqueos arduos de Amaral -con ese pedazo de vídeo con la Merkel y compañía de vagabundos y yonkis- y La Habitación Roja. Tras 6 años de crisis gravísima, han tardado un poco en concienciarse y reflejarlo en sus songs, ¿no? Que algún malpensado podría pensar que es para subirse al carro de la corriente Podemos y vender disquitos. Pero (un) dios me libre de pensar algo así.





7. Being Beige. The Smashing Pumpkins

Lo nuevo de TSP no suena revolucionario, pero suena bien. Y qué queréis, 2014 ha sido un año TAN flojo.




6. Welcome to New York. Taylor Swift.

La primera vez que escuché esta canción fue en una tienda de música de Japón, no recuerdo si en Tokyo. Me encantó el ritmo y la letra simples, pop a más no poder. Pensé que eran las Icona Pop.
Ahora he oído otras dos canciones 1989, el album de Taylor Swift, y me parecen también muy molonas. Qué queréis que os diga.



5. Go away. Weezer

Otro día hablamos de mi ciega y absoluta ADORACIÓN por Weezer. Pero es que, además, han sacado un disco muy apañado y con PORTADACA, como dicen los de yenasaipop.




4. Armas para volar. Dorian

Estos chicos están ON FIRE. Tras un discazo, un single así un poco de entretiempo que es, también, una cucada, uplifting y tal.




3. Otra era. Javiera Mena

Qué arte tiene esta muchacha. Tras el trallazo absoluto que fue "Espada" y la bailable y adoreibol "La Joya", que me suena a homenaje subterráneo a Lola Flores y su pendiente perdido, Mena trajo "Otra Era", una suerte de explicación a los fans del radical cambio de estilo de la cantanta, que es, ya lo digo, uno de mis descubrimientos más placenteros de este año. VIVA TU CONCHA, JAVIERA.



2. Art-Hounds. Morrissey

El mayor hit de lo último de Moz se esconde en sus bonus tracks, concretamente en este enérgico "Art-Hounds", que tiene, además, una letra muy clever y con mala baba, en la línea (la buena) del cantante británico.

Y esa parte final tan "Hand in Glove", tan tú y yo contra el mundo, ains: "If you cannot stand this fake world / take my hand"



1. Chandelier. Sia.

Es inevitable. Sia se ha marcado un pedazo de album, aparte de uno de los vídeos más guaichis del año.




El número 1 estaba un poco cantado, ¿no? Ahí os dejo descartes de un top 10 que me ha costado sangre, sudor y lágrimas, más por escasez que por otra cosa. ¿Y vuestra lista? ¿Veis ausencias?



FINALISTA. Break Free. Ariana Grande

Otra canción que me gustaba pero que no sabía de quién era. Ariana me cae como una patada en el higadillo, pero esto es una invitación a bailar y desgañitarse muy tentadora.



FINALISTA. Manglares. Astro.

Astro es otra de las joyas que he descubierto este año que acaba. "Manglares" no es la mejor canción de su repertorio, pero sí resume su modo de ver la música, creo. Y es la única que han publicado en 2014, según leo en la wikipedia, así que la coloco más en reconocimiento al grupazo que son que al track en sí.



FINALISTA. Mr Children. Be Strong

El pop-rock japonés da más alegrías que un novio adicto a la banana. Ejemplo de ello es Mr Children, grupo que conocí en mi reciente viajecito a tierras niponas y al que emparento, porque sí, porque me sale de ahí, con los grandísimos L'Arc En Ciel. "Be Strong" es su nuevo single, adelanto de su nuevo trabajo I think... y mola, oiga. Aunque prefiero sus hits más enérgicos y poperos, pero las baladas y medios tiempos también les salen guaichi.

martes, 23 de septiembre de 2014

CINE. "Todo es posible en Granada", de José Luis Sáenz de Heredia. ESPAÑA, 1954


 Una película con la actriz made in USA Merle Oberon y el galán hispánico Francisco Rabal. A priori, estas coproducciones son bazofia, pero "Todo es posible en Granada" arranca con un gracioso, en su inocente entretenimiento, prólogo-flashback. El salto temporal tampoco baja el ritmo, y el tándem Oberon-Rabal funciona razonablemente bien. De vez en cuando hay números de baile o cante que, siendo typical spanish a más no poder, están rodados con gusto y musho arte. Y ver Granada y la Alhambra en ese precioso blanco y negro es una MARAVILLA.


La historia gira en torno al tesoro del último rey moro, Boabdil. Un mapa, un hechizo, los descendientes. El capitalismo contra la magia; la tecnología contra las viejas costumbres. Ah, y miren quién sale de refilón:


 El gran Pepe Isbert, sí. En fin. Que la peli se deja ver con mucho gracejo, algún chiste medio bueno, otro malo, y un Rabal guapérrimo a más no poder. Entonces, sin mucho esperarlo, sucede esto:


Qué maravilla de escenario, ¿no?



Un verdugo des-pechado y ultrasado. No empieza mal el corto, ¿eh?


Si no eres un@ daltónic@ extremo, habrás notado que pasamos del blanco y negro al color-coloreado pasado de tono y extremadamente nostálgico, bello, pastel. Una pequeña opereta simbólica que narra, no sé bien qué, una historia de amor, quizá. La de los protagonistas, puede. Pero no importa. Es una pequeña maravilla de baile y escenografía que sube enteros, y muchos, a la peli de Sáenz de Heredia.



Este señor con bigote ES LO PUTO MÁS. Of course.







Por momentos, me recuerda a El Mago de Oz. Merece la pena echarle un vistazo. Existe otra versión, décadas después, pero no creo que le llegue a la suela de los zapatos. Con deciros que se cambia a Rabal por Manolo Escobar... pues se nos viene todo abajo, claro. TODO.


jueves, 3 de abril de 2014

5 canciones para días de lluvia

¿Qué mejor, que ponerse a escuchar canciones melancólicas un día que no tienes que trabajar, viendo caer la lluvia desde la ventana, tan calentito, pero tan tristón, regodeándote en la melancolía? Ea, pues os pongo una selección de las mejores canciones cortavenas para días lluviosos.



Hay autores que son acierto seguro, y en esos casos te vale casi cualquier canción (Rufus Wainwright, Regina Spektor, Julio de la Rosa), pero también sorpresas (dalavida) relativas que merecen una escucha. O dos.

- Regina Spektor: How




La buena de Regina, una de dos, o no tiene mucha suerte con el amor, o se le da regular componer canciones alegres. El caso es que su lista de canciones tristes y preciosas podría llenar más horas que una adaptación cinematográfica de En busca del tiempo perdido a cargo de Peter Jackson,


- The Smiths: Please, please, please, let me get what I want 




Corre la leyenda de que, cuando el grupo presentó a la discográfica este tema, allá por... 1986/7, si no recuerdo mal, el ejecutivo les mandó una nota luego diciendo que era muy bonita, pero que dónde estaba el resto de la canción. Sí, la grabación original dura menos de dos minutos, pero qué coño, no hace falta nada más. La canción del amor, de las oportunidades perdidas, la plegaria a lo desconocido, al destino, a los hados, para que, por una vez, nos dejen conseguir lo que queremos.
He enlazado, sin embargo, una versión que hace Morrissey, ya en solitario, hace un par de añitos. En este directo el bueno de Moz, visiblemente emocionado, o quizá a punto de partirse la caja, que su gesticulación es ambigua (como todo él), en este directo, digo, cambia la letra del estribillo, y canta: "Por favor, déjame conseguir a quien deseo", lo cual también se podría traducir con otro verbo más vulgar que no voy a poner aquí porque soy una señorita.


- John Grant: Queen of Denmark



¿Y si la lluvia se transforma en tormenta, y los truenos perturban la tranquilidad inicial y bucólica del chirimiri junto a la ventana? Pues nada mejor que este jitazo de John Grant, con un estribillo jevilorro que contrasta con sus preciosas, tristes, irónicas estrofas de transición. 



- Belanova: Toma mi mano



Si queréis dejaros de pamplinas y llorar a moco tendido, os aconsejo esta balada del grupo mejicano Belanova. Aunque sus jits habituales son de baile y letras simples, cuasi infantiles, ya demostraron con No me voy a morir que son capaces de dar un paso más en composición y ambiciones artísticas. Con Toma mi mano dejaron para la historia una de esas canciones que, como te pille en el día adecuado, te destroza el alma. Ahí es nada.


- Suede: 2 of us




Qué se puede decir de esta canción. Es una obra maestra absoluta en melodía y letra. Y habla expresamente de la lluvia, además. Os recomiendo una escucha a toda hostia, primero a pelo, y luego, con la letra en la mano, si el inglés no es lo vuestro, para disfrutarla por entero.

And as the illness comes again / can you hear me through the rain
As I listen to the band?
As I sing the silent song / mime each lonely word
Please listen to the man / he said that it could be the 2 of us



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Claro que esto son solo unos pocos ejemplos de canciones para días de lluvia, y cada cual tendrá las suyas. ¿Cuáles son las vuestras?

domingo, 15 de diciembre de 2013

Las mejores canciones de 2013

10. Do What U Want (Lady Gaga)

Que síiiiiiiiiiiii, que es un Artflop, que Lady Vaga está acabada, que Madonna es la Reina, Brit la princesa y Beyoncé se las come a todas con papas. Poneos como queráis, pero el Do What U Want de la Gaga es una de las canciones del año. Vaya ritmillo reshulo.

9. Just Give Me a Reason (P!nk)

P!nk, para variar, ha sacado un álbum que tiene tropecientas canciones molonas, y algunas baladas hiperbonitas, como Try, que no la meto en la lista porque salió en 2012, y esta Just Give Me a Reason, que canta a dúo con el vocalista de voz atiplada responsable de una MEGACANCIONZACA de 2011, We Are Young.

8. Los amigos que perdí (Dorian)

Dorian logra en 2013 un álbum redondo que venía precedido de la estupenda Los amigos que perdí, una rola con letras entre lo místico y lo terrenal, lo afectivo y lo ultraterrenal, rodeado de una producción que raya lo magistral. Ea. 

7. Espada (Javiera Mena)

Pocos se pueden resistir a lo nuevo de Javiera Mena. Y aunque los más puristas lloriquean y dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, parafraseando a Jorge Manrique -al que nunca han leído-, lo cierto es que Espada se ha convertido en uno de los himnos más coreables y coreados del cierre de 2013, con una nada sutil referencia fálica. "Quiero que tu espada me atraviese solamente a mí". Pues nada, Javiera, pa ti sola, que tía más agonías.
 
6. Can't Hold Us (Mackelmore & Ryan Lewis)

En años tan oscuros de crisis económicas eternas las canciones uplifting, optimistas, que te levantan el ánimo, son muy de agradecer. Can't Hold Us es una de ellas, y une el buen rollo con un tono épico que empuja a saltar y comprobar que, efectivamente, los techos no pueden detener nuestro ascenso. Aunque quizá sí lo haga la lámpara, cuidadín.

5. Te vi (Julieta Venegas)

Julieta habla de relaciones que nunca empezaron, de amores que jamás se vivieron y que, sin embargo, dejaron el mismo rastro desolado al acabar, al apagarse, y que nos hicieron sentir celos de esa zorra malnacida que se folla a nuestro ex, que le morrea impunemente y a plena luz del día. Todo eso, pero dicho en plan bonito y melancólico. Pero que es una zorra malnacida, lo saben en Pekín y en Pokón. Ahora en serio, se agradecen los destellos de cierto surrealismo lírico de la Venegas y su habitual acierto para captar estados de ánimo y describir las relaciones afectivas contemporáneas. Como si nada.  

4. We Can't Stop (Miley Cyrus)

He tratado de resistirme duramente, porque la lengualarga me cae fatality, pero no se puede negar lo innegable: Miley ha sacado un discazo de pop puro y moderno por el que hubieran matado la mitad de las divas en decadencia que la rodean. Signo palpable fue su carta de presentación, la estupendísima We Can't Stop, un canto al jolgorio juvenil y desenfadado desde una cadencia lenta, casi hipnótica, que engancha desde la primera escucha, con ese: larararí-welaitoparti. Amor. Eso sí, yo me lo pongo sin vídeo, que me estropea el audio. 

3.  Safe and Sound (Capital cities)

Poca gente conozco que se pueda resistir a la melodía in crescendo que han perpetrado Capital Cities en Safe and Sound, monumento al buen rollo y a los pies que se van solos hacia la pista de baile.  Y hasta el día de hoy ni siquiera sabía que uno de los del grupo era un barbudo, para que veáis que no me dejo influenciar por mis bajos instintos. Aunque entienda en uno de los versos "I can feel your cock".

2. Colecciono sabotajes (Julio de la Rosa)

Temazo con el que Julio de la Rosa nos adelantó algo de la épica descarnada, cruda, visceral, a la que nos tiene ya (mal)acostumbrados, y pieza con la que abre su último album, Pequeños trastornos sin importancia. Letra de órdago (Piensa/capital del Error/si quieres algo/ámalo y trágalo) y melodía apoyada en una suerte de riff machacón que envuelve, atrapa, sin agotar. Que fascina. Como la música de este señor.

1. Alive (Empire of the Sun)

La hermana de Safe and Sound de la lista, emocionalmente, al menos, para mí, es Alive, de los Empire of the Sun. Es, sin más, una canción alegre, que desde su mismo título destila ganas de vivir, de disfrutar del día, de enfrentarse al mundo cada mañana, armados tan solo de nuestra voluntad y de nuestro mp3 a todo trapo. "Loving every minute cause you make me feel so alive". Sí, es una canción de amor, pero me daba cosa decirlo.

miércoles, 17 de julio de 2013

MUSICA. Grupos que no merecen el escaso éxito internacional mientras bazofias de poca monta triunfan (II): MY VITRIOL

El vocalista es el de la derecha, el que sostiene el aparato.
 Qué grupazo, oiga.

Aprovechando que los chicos vuelven con nuevo álbum, tras un paréntesis largo que parecía la muerte de la banda, voy a recomendaros que escuchéis el primer álbum y las caras B de los singles de My Vitriol. Es pop guitarrero de toda la vida, sonido británico, como el de los primeros Suede, con un deje melancólico, casi gótico, con letras profundas pero no pesadas. La voz del cantante (andrógino en su aspecto) suena intensa sin resultar molesta, y las melodías recargadas sin perder frescura. Se pasa del caos, del sonido apabullante, a la voz tranquila, al silencio, a la ausencia. Al ritmo lento, susurrado, solo para volver a los riffs, al estruendo desgarrado. Por eso, algunas veces probaron con canciones instrumentales. El talento les daba para eso y para más.

Os recomiendo:

1. Always your way. Fue una de las canciones que más sonaron (y más se vieron en MTV) de su álbum Finelines. El contenido: siempre hice lo que quisiste. ¿Y pa qué? Pa ná. Hijaputa. #yasítodo.


2. Grounded. Vídeo con estrella incluida, y la idea del eterno retorno. Canción con la esencia de My Vitriol: existencialismo aligerado por unas guitarras potentes y unas melodías que alzan el vuelo sobre el pesimismo vital. Una contradicción que da vueltas sobre sí misma, como la narrativa del vídeo.


3. Infantile. Una de las mayores joyas del álbum de My Vitriol es esta Infantile, que suena sincera, introspectiva; que echaron todos los restos, y los arrestos, para hacerla.


4. Losing touch. Esta es una de mis preferidas. Desde el mismo título.



5. The Gentle Art of Choking. Otra más, con un título curioso: el noble arte de asfixiarse.



 Sacaron "Finelines" en 2001. No rompieron las listas de ventas pero sí se hicieron con un reducto de fieles que, aún, los adoramos. Fue su único álbum como tal. Llegaron otros que eran lo mismo ampliado, con caras B, para otros mercados, etc. Ahora, estos días, ultiman su nuevo trabajo. El segundo como Dios manda. ¿A qué coño sonarán? Han pasado doce años, sobre ellos, y sobre nosotros. Miedo me da, pero el miedo, al fin y al cabo, es una emoción. Y de provocar emociones saben mucho My Vitriol.

martes, 28 de mayo de 2013

CINE. "Permanent Residence", de Scud. HONG KONG, 2008.

Qué extraño es el cine, qué errático, o caprichoso, quizá. Y cómo depende, casi al 90%, de tu estado de ánimo, del espectador, mucho más que del creador, y de la calidad de la obra en sí. 


 Empecé a ver “Permanent Residence” con cero expectativas. Una película “de temática gay”, o “gay-themed”, como se pueden buscar en Emule y otros sitios. De nacionalidad asiática, con lo que nos podíamos temer lo peor, ya que la visión homo de algunos de los países de ese continente no distan mucho de la que tenían las pelis de Ozores, aquí en nuestro terruño de paro y desolación, de PP y corrupción, de reyes y mendigos. De hijos de puta en la calle y desesperados en la cárcel.


Empecé, digo, a ver esta peli. Tenía un protagonista guapo, una historia tierna, inocente, algo trillada. Chico se enamora de chico. Pero el objetivo es hetero, lo que no sabemos si enardece aún más la pasión del prota. Seguramente sí. Entre los devaneos, más o menos graciosos, amorosos, el director cuela, a veces con bastante acierto, con chispazos de una profundidad inesperada, reflexiones sobre la muerte, la familia, la verdadera amistad. Sobre el significado de la vida, del trabajo, y de la muerte, de nuevo. La muerte pasa por el metraje como un hilo conductor, en primer plano por momentos, pero, en su mayoría, por debajo, subterránea. Audible, perceptible como el ronroneo de un tren en un bloque de apartamentos barato de una ciudad americana cualquiera.



 
Luego están los desnudos. Tan frecuentes, que llegan a ser parte del paisaje. Bien rodados, como los planos “vestidos”, en los que el director gusta de introducir el mar, la lejanía, el atardecer. El cliché reaparece, aquí visualmente, pero no empalaga, o no demasiado, aunque se repite.





La parte final se desnuda emocionalmente y se viste físicamente. Las cartas están sobre la mesa, las del protagonista, el antagonista, las del propio director. La muerte se hace con las riendas, mientras el chico sigue gritando, clamando su afecto, “de rodillas, pidiendo perdón”, que cantaba Elbicho. Nada funciona. O puede que sí. Un cierre atípico, original, para una película que, con sus dos horas de metraje, no se hace larga. Al menos, a mí no. Pero ya lo dije al principio. Estoy fatal.