martes, 23 de septiembre de 2014

CINE. "Todo es posible en Granada", de José Luis Sáenz de Heredia. ESPAÑA, 1954


 Una película con la actriz made in USA Merle Oberon y el galán hispánico Francisco Rabal. A priori, estas coproducciones son bazofia, pero "Todo es posible en Granada" arranca con un gracioso, en su inocente entretenimiento, prólogo-flashback. El salto temporal tampoco baja el ritmo, y el tándem Oberon-Rabal funciona razonablemente bien. De vez en cuando hay números de baile o cante que, siendo typical spanish a más no poder, están rodados con gusto y musho arte. Y ver Granada y la Alhambra en ese precioso blanco y negro es una MARAVILLA.


La historia gira en torno al tesoro del último rey moro, Boabdil. Un mapa, un hechizo, los descendientes. El capitalismo contra la magia; la tecnología contra las viejas costumbres. Ah, y miren quién sale de refilón:


 El gran Pepe Isbert, sí. En fin. Que la peli se deja ver con mucho gracejo, algún chiste medio bueno, otro malo, y un Rabal guapérrimo a más no poder. Entonces, sin mucho esperarlo, sucede esto:


Qué maravilla de escenario, ¿no?



Un verdugo des-pechado y ultrasado. No empieza mal el corto, ¿eh?


Si no eres un@ daltónic@ extremo, habrás notado que pasamos del blanco y negro al color-coloreado pasado de tono y extremadamente nostálgico, bello, pastel. Una pequeña opereta simbólica que narra, no sé bien qué, una historia de amor, quizá. La de los protagonistas, puede. Pero no importa. Es una pequeña maravilla de baile y escenografía que sube enteros, y muchos, a la peli de Sáenz de Heredia.



Este señor con bigote ES LO PUTO MÁS. Of course.







Por momentos, me recuerda a El Mago de Oz. Merece la pena echarle un vistazo. Existe otra versión, décadas después, pero no creo que le llegue a la suela de los zapatos. Con deciros que se cambia a Rabal por Manolo Escobar... pues se nos viene todo abajo, claro. TODO.


jueves, 3 de abril de 2014

5 canciones para días de lluvia

¿Qué mejor, que ponerse a escuchar canciones melancólicas un día que no tienes que trabajar, viendo caer la lluvia desde la ventana, tan calentito, pero tan tristón, regodeándote en la melancolía? Ea, pues os pongo una selección de las mejores canciones cortavenas para días lluviosos.



Hay autores que son acierto seguro, y en esos casos te vale casi cualquier canción (Rufus Wainwright, Regina Spektor, Julio de la Rosa), pero también sorpresas (dalavida) relativas que merecen una escucha. O dos.

- Regina Spektor: How




La buena de Regina, una de dos, o no tiene mucha suerte con el amor, o se le da regular componer canciones alegres. El caso es que su lista de canciones tristes y preciosas podría llenar más horas que una adaptación cinematográfica de En busca del tiempo perdido a cargo de Peter Jackson,


- The Smiths: Please, please, please, let me get what I want 




Corre la leyenda de que, cuando el grupo presentó a la discográfica este tema, allá por... 1986/7, si no recuerdo mal, el ejecutivo les mandó una nota luego diciendo que era muy bonita, pero que dónde estaba el resto de la canción. Sí, la grabación original dura menos de dos minutos, pero qué coño, no hace falta nada más. La canción del amor, de las oportunidades perdidas, la plegaria a lo desconocido, al destino, a los hados, para que, por una vez, nos dejen conseguir lo que queremos.
He enlazado, sin embargo, una versión que hace Morrissey, ya en solitario, hace un par de añitos. En este directo el bueno de Moz, visiblemente emocionado, o quizá a punto de partirse la caja, que su gesticulación es ambigua (como todo él), en este directo, digo, cambia la letra del estribillo, y canta: "Por favor, déjame conseguir a quien deseo", lo cual también se podría traducir con otro verbo más vulgar que no voy a poner aquí porque soy una señorita.


- John Grant: Queen of Denmark



¿Y si la lluvia se transforma en tormenta, y los truenos perturban la tranquilidad inicial y bucólica del chirimiri junto a la ventana? Pues nada mejor que este jitazo de John Grant, con un estribillo jevilorro que contrasta con sus preciosas, tristes, irónicas estrofas de transición. 



- Belanova: Toma mi mano



Si queréis dejaros de pamplinas y llorar a moco tendido, os aconsejo esta balada del grupo mejicano Belanova. Aunque sus jits habituales son de baile y letras simples, cuasi infantiles, ya demostraron con No me voy a morir que son capaces de dar un paso más en composición y ambiciones artísticas. Con Toma mi mano dejaron para la historia una de esas canciones que, como te pille en el día adecuado, te destroza el alma. Ahí es nada.


- Suede: 2 of us




Qué se puede decir de esta canción. Es una obra maestra absoluta en melodía y letra. Y habla expresamente de la lluvia, además. Os recomiendo una escucha a toda hostia, primero a pelo, y luego, con la letra en la mano, si el inglés no es lo vuestro, para disfrutarla por entero.

And as the illness comes again / can you hear me through the rain
As I listen to the band?
As I sing the silent song / mime each lonely word
Please listen to the man / he said that it could be the 2 of us



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Claro que esto son solo unos pocos ejemplos de canciones para días de lluvia, y cada cual tendrá las suyas. ¿Cuáles son las vuestras?

domingo, 15 de diciembre de 2013

Las mejores canciones de 2013

10. Do What U Want (Lady Gaga)

Que síiiiiiiiiiiii, que es un Artflop, que Lady Vaga está acabada, que Madonna es la Reina, Brit la princesa y Beyoncé se las come a todas con papas. Poneos como queráis, pero el Do What U Want de la Gaga es una de las canciones del año. Vaya ritmillo reshulo.

9. Just Give Me a Reason (P!nk)

P!nk, para variar, ha sacado un álbum que tiene tropecientas canciones molonas, y algunas baladas hiperbonitas, como Try, que no la meto en la lista porque salió en 2012, y esta Just Give Me a Reason, que canta a dúo con el vocalista de voz atiplada responsable de una MEGACANCIONZACA de 2011, We Are Young.

8. Los amigos que perdí (Dorian)

Dorian logra en 2013 un álbum redondo que venía precedido de la estupenda Los amigos que perdí, una rola con letras entre lo místico y lo terrenal, lo afectivo y lo ultraterrenal, rodeado de una producción que raya lo magistral. Ea. 

7. Espada (Javiera Mena)

Pocos se pueden resistir a lo nuevo de Javiera Mena. Y aunque los más puristas lloriquean y dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, parafraseando a Jorge Manrique -al que nunca han leído-, lo cierto es que Espada se ha convertido en uno de los himnos más coreables y coreados del cierre de 2013, con una nada sutil referencia fálica. "Quiero que tu espada me atraviese solamente a mí". Pues nada, Javiera, pa ti sola, que tía más agonías.
 
6. Can't Hold Us (Mackelmore & Ryan Lewis)

En años tan oscuros de crisis económicas eternas las canciones uplifting, optimistas, que te levantan el ánimo, son muy de agradecer. Can't Hold Us es una de ellas, y une el buen rollo con un tono épico que empuja a saltar y comprobar que, efectivamente, los techos no pueden detener nuestro ascenso. Aunque quizá sí lo haga la lámpara, cuidadín. 

5. Te vi (Julieta Venegas)

Julieta habla de relaciones que nunca empezaron, de amores que jamás se vivieron y que, sin embargo, dejaron el mismo rastro desolado al acabar, al apagarse, y que nos hicieron sentir celos de esa zorra malnacida que se folla a nuestro ex, que le morrea impunemente y a plena luz del día. Todo eso, pero dicho en plan bonito y melancólico. Pero que es una zorra malnacida, lo saben en Pekín y en Pokón. Ahora en serio, se agradecen los destellos de cierto surrealismo lírico de la Venegas y su habitual acierto para captar estados de ánimo y describir las relaciones afectivas contemporáneas. Como si nada.  

4. We Can't Stop (Miley Cyrus)

He tratado de resistirme duramente, porque la lengualarga me cae fatality, pero no se puede negar lo innegable: Miley ha sacado un discazo de pop puro y moderno por el que hubieran matado la mitad de las divas en decadencia que la rodean. Signo palpable fue su carta de presentación, la estupendísima We Can't Stop, un canto al jolgorio juvenil y desenfadado desde una cadencia lenta, casi hipnótica, que engancha desde la primera escucha, con ese: larararí-welaitoparti. Amor. Eso sí, yo me lo pongo sin vídeo, que me estropea el audio. 

3.  Safe and Sound (Capital cities)

Poca gente conozco que se pueda resistir a la melodía in crescendo que han perpetrado Capital Cities en Safe and Sound, monumento al buen rollo y a los pies que se van solos hacia la pista de baile.  Y hasta el día de hoy ni siquiera sabía que uno de los del grupo era un barbudo, para que veáis que no me dejo influenciar por mis bajos instintos. Aunque entienda en uno de los versos "I can feel your cock".

2. Colecciono sabotajes (Julio de la Rosa)

Temazo con el que Julio de la Rosa nos adelantó algo de la épica descarnada, cruda, visceral, a la que nos tiene ya (mal)acostumbrados, y pieza con la que abre su último album, Pequeños trastornos sin importancia. Letra de órdago (Piensa/capital del Error/si quieres algo/ámalo y trágalo) y melodía apoyada en una suerte de riff machacón que envuelve, atrapa, sin agotar. Que fascina. Como la música de este señor.

1. Alive (Empire of the Sun)

La hermana de Safe and Sound de la lista, emocionalmente, al menos, para mí, es Alive, de los Empire of the Sun. Es, sin más, una canción alegre, que desde su mismo título destila ganas de vivir, de disfrutar del día, de enfrentarse al mundo cada mañana, armados tan solo de nuestra voluntad y de nuestro mp3 a todo trapo. "Loving every minute cause you make me feel so alive". Sí, es una canción de amor, pero me daba cosa decirlo.

miércoles, 17 de julio de 2013

MUSICA. Grupos que no merecen el escaso éxito internacional mientras bazofias de poca monta triunfan (II): MY VITRIOL

El vocalista es el de la derecha, el que sostiene el aparato.
 Qué grupazo, oiga.

Aprovechando que los chicos vuelven con nuevo álbum, tras un paréntesis largo que parecía la muerte de la banda, voy a recomendaros que escuchéis el primer álbum y las caras B de los singles de My Vitriol. Es pop guitarrero de toda la vida, sonido británico, como el de los primeros Suede, con un deje melancólico, casi gótico, con letras profundas pero no pesadas. La voz del cantante (andrógino en su aspecto) suena intensa sin resultar molesta, y las melodías recargadas sin perder frescura. Se pasa del caos, del sonido apabullante, a la voz tranquila, al silencio, a la ausencia. Al ritmo lento, susurrado, solo para volver a los riffs, al estruendo desgarrado. Por eso, algunas veces probaron con canciones instrumentales. El talento les daba para eso y para más.

Os recomiendo:

1. Always your way. Fue una de las canciones que más sonaron (y más se vieron en MTV) de su álbum Finelines. El contenido: siempre hice lo que quisiste. ¿Y pa qué? Pa ná. Hijaputa. #yasítodo.


2. Grounded. Vídeo con estrella incluida, y la idea del eterno retorno. Canción con la esencia de My Vitriol: existencialismo aligerado por unas guitarras potentes y unas melodías que alzan el vuelo sobre el pesimismo vital. Una contradicción que da vueltas sobre sí misma, como la narrativa del vídeo.


3. Infantile. Una de las mayores joyas del álbum de My Vitriol es esta Infantile, que suena sincera, introspectiva; que echaron todos los restos, y los arrestos, para hacerla.


4. Losing touch. Esta es una de mis preferidas. Desde el mismo título.



5. The Gentle Art of Choking. Otra más, con un título curioso: el noble arte de asfixiarse.



 Sacaron "Finelines" en 2001. No rompieron las listas de ventas pero sí se hicieron con un reducto de fieles que, aún, los adoramos. Fue su único álbum como tal. Llegaron otros que eran lo mismo ampliado, con caras B, para otros mercados, etc. Ahora, estos días, ultiman su nuevo trabajo. El segundo como Dios manda. ¿A qué coño sonarán? Han pasado doce años, sobre ellos, y sobre nosotros. Miedo me da, pero el miedo, al fin y al cabo, es una emoción. Y de provocar emociones saben mucho My Vitriol.

martes, 28 de mayo de 2013

CINE. "Permanent Residence", de Scud. HONG KONG, 2008.

Qué extraño es el cine, qué errático, o caprichoso, quizá. Y cómo depende, casi al 90%, de tu estado de ánimo, del espectador, mucho más que del creador, y de la calidad de la obra en sí. 


 Empecé a ver “Permanent Residence” con cero expectativas. Una película “de temática gay”, o “gay-themed”, como se pueden buscar en Emule y otros sitios. De nacionalidad asiática, con lo que nos podíamos temer lo peor, ya que la visión homo de algunos de los países de ese continente no distan mucho de la que tenían las pelis de Ozores, aquí en nuestro terruño de paro y desolación, de PP y corrupción, de reyes y mendigos. De hijos de puta en la calle y desesperados en la cárcel.


Empecé, digo, a ver esta peli. Tenía un protagonista guapo, una historia tierna, inocente, algo trillada. Chico se enamora de chico. Pero el objetivo es hetero, lo que no sabemos si enardece aún más la pasión del prota. Seguramente sí. Entre los devaneos, más o menos graciosos, amorosos, el director cuela, a veces con bastante acierto, con chispazos de una profundidad inesperada, reflexiones sobre la muerte, la familia, la verdadera amistad. Sobre el significado de la vida, del trabajo, y de la muerte, de nuevo. La muerte pasa por el metraje como un hilo conductor, en primer plano por momentos, pero, en su mayoría, por debajo, subterránea. Audible, perceptible como el ronroneo de un tren en un bloque de apartamentos barato de una ciudad americana cualquiera.



 
Luego están los desnudos. Tan frecuentes, que llegan a ser parte del paisaje. Bien rodados, como los planos “vestidos”, en los que el director gusta de introducir el mar, la lejanía, el atardecer. El cliché reaparece, aquí visualmente, pero no empalaga, o no demasiado, aunque se repite.





La parte final se desnuda emocionalmente y se viste físicamente. Las cartas están sobre la mesa, las del protagonista, el antagonista, las del propio director. La muerte se hace con las riendas, mientras el chico sigue gritando, clamando su afecto, “de rodillas, pidiendo perdón”, que cantaba Elbicho. Nada funciona. O puede que sí. Un cierre atípico, original, para una película que, con sus dos horas de metraje, no se hace larga. Al menos, a mí no. Pero ya lo dije al principio. Estoy fatal.







miércoles, 24 de abril de 2013

MÚSICA. Las diez canciones perrunas más curiosas de la historia (yeah)



1. The Beatles: "Bulldog"

Desde el título ya estamos ante una canción perruna, aunque no se queda ahí, y también se escuchan ladridos a partir de la segunda mitad. "Puedes hablar conmigo, si te sientes solo", cantan los de Liverpool, antes de ponerse a aullar y ladrar cual caninos en celo.





2. Suede: "W.S.D."

Cara B de "Beatiful Ones", esta (atípica) canción de los Suede de antes, de los que molaban, vaya, tiene una base repetitiva que acaba enganchando, mientras la letra habla de mentiras, rumores y chicas monas suburbanas y tal. Lo raruno es que, al final, Anderson opta por ladrarnos. Mola.


No hay que olvidar tampoco que el segundo y apabullante disco de estos chicos, Dog Man Star, lleva a un perro en su nombre y en la primera canción del álbum comienzan con esas tres palabras, que ejemplifican el paso de lo más perro a lo más alto, a las estrellas. Qué pedazo de álbum, señores.



Tampoco dejamos pasar que una de sus canciones primerizas, antes de saltar a la fama con el primer CD, "Suede", fue una composición de corte sadomaso y gayer titulada "Be my God", en la que cantaban "be my God, i´ll be your dog", (sé mi Dios, yo seré tu perro), lo cual, no os voy a engañar, me pone un poco palote.



3. Jesse & Joy: ¿Con quién se queda con el perro?

El último álbum de los estupendísimos hermanos Jesse & Joy, una de mis debilidades, se titula "¿Con quién se queda el perro?", nombre también de uno de los singles extraídos del CD.


Sí, el perro es el que actúa mejor en el videoclip.

Por cierto, que el gran Francisco Nixon ya contestó a los Jesse & Joy:



4. Paulina Rubio: Perros

"Ellos deberían ser más perros". Mezcla de ritmos árabes y rap chungaco. Inenarrable.


5. Carlos Ponce: Perro amor 

Pues sí, amigos. Se trata de la canción que da título y créditos iniciales a una telenovela que no he visto pero, vamos, que el bailecillo y el rolling mola, no me lo neguéis.



6. Rufus Wainwright: The Maker Makes

¿Una canción triste de Rufus? ¿Pero qué locura estáis diciendo? Pues sí, lo confirmo. The Maker Makes es una de esas baladas córtatelasvenas de las que tanto disfrutamos los talifanes del canadiense más chupi ever. El estribillo, "get along little doggies", algo así como "llevaos bien, perritos"...
A algunos os puede sonar porque salía en la (también festiva y llena de esperanza) "Brokeback Mountain".


 Y aquí permitidme un apunte, y es que Rufus, que es muy literato y culto, para eso es canadian y toca el piano, pues él se había leído el libro antes de que saliera la peli "Brokeback Mountain", que es este que os pongo:






Impresionado (como me quedé yo) por la historia de los vaqueros enamorados, por la rudeza, por la cruda sensibilidad, de un relato corto que te abre un socavón en el corazón del tamaño de un Boeing, el bueno de Rufus escribió una canción que tenía bastante más que ver con la trama. Pero no llegó a la BSO, por razones que ignoro. Ya se lo preguntaré cuando le conozca.

Se titulaba "Shut down the world", o "Leaving you". Últimamente, la llaman "Cowboy song". La letra, here.

See one thousand eyes, forget the starry skies, leaving you
Every sunny path's a bitter aftermath, leaving you
So could you kindly shut the door?
It's strange to think I needed air before

Then shut down the world, and stay within four walls
Please shut down the world, and stay within these four walls

Just one look at you, I'm finished wanting to challenge God
So I made my heart a home of elements so strong, we'll never feel the cold
And if God should come to call, I'll leave the curtains drawn
Won't make the slightest sound, 'til He's out of town
And our secret tune remains, and we're done failing death

Then shut down the world, and stay within four walls
Please shut down the world, and stay within these four walls
And stay within these four walls





Al parecer, el rollo de "get along little doggies" parte de una canción tradicional yankee de los tiempos del Oeste. Lo cual enlaza, finalmente, el mundo perruno y el gayer de Rufus y Brokeback Mountain.



7.  Paquita la del Barrio: Que me perdone tu perro

Paquita es una mujer con una enorme... sensibilidad. Qué hijoputis el locutor del vídeo que os enlazo más abajo... jajaja. En finch, esta artistaza nos deleita aquí con su habitual dosis de bili musical hacia el género masculino, aquí mezclado con el mundo perruno desde el mismo título de la canción, y su correspondiente estribillo: "Que me perdone tu perro/ por compararlo contigo". Qué grande, la Paca.


8. Grupo de Expertos Solynieve: Perros muertos

"Los cuatro perros de siempre/a mí me quieren comer/si me quieren comer/ van a tener que cogerme/ si me quieren coger/van a tener que correr/ más de lo que corrió el perro/ el perro que yo maté".


9. Elastica: Mad Dog God Dam

Esta mola, ¿eh? Ycon palíndromo en el título, de regalo.



10. Florence + The Machine: Dog Days are Over

Pues eso, que chimpún.

martes, 5 de febrero de 2013

Ricky Martin y el caos del Universo.




Va, hoy me apetece hablar de una de las más intensas muestras de guilty pleasures que atesoro en mi insano interior. Se trata de una (poco conocida) balada de Ricky Martin. Sí, Ricky Martin, ¿qué pasa? ¿Por qué esos caretos? ¿Solo escucháis ópera germánica del siglo XVIII? Bah...

Bueno, yo a lo mío. Que no es que sea un fan de Ricky (ni de lejos) pero, como ya he explicado en alguna que otra ocasión, mis gustos musicales (y culturales, en general... y sexuales, se podría decir) son dispares, y lo mismo me emociono con Rufus W. que me sulibeya And They Will Know Us By The Trail Of Dead o me disloco la cadera bailando Rihanna. De manga ancha, ancha, para resumir.

¿Y qué tiene esta canción de especial, de única, de poderosa, para emocionarme como lo hace? Hum. Pues así, a simple vista(escucha), nada. Probemos una vez:



Está claro que las canciones, en la medida en que te llegan o no, te tocan el alma, el pito o el corazón, tienen que ver, y mucho, con lo que te hacen recordar, lo que vivías en el momento de escucharlas, y demás zarandajas y topicazos. Pero lo que también es innegable es que, al margen de eso, la música debe tener algo en sí, "per se" (que queda mucho más rococó) para que se te grabe a fuego en el cerebro y te obligue a darle al "repeat" y al volumen a todo trapo, a todas horas, a riesgo de que el vecino, el novio o la compañera de piso enloquezcan y te rebanen el gaznate a la mínima ocasión.

Así que, aquí estamos otra vez. ¿Qué encontramos en este jit menor del anteriormente conocido como Bomba Latina, exChé en Broadway y padre orgulloso de dos bebés hiper preciosos? Tiene un bonito comienzo instrumental, ¿no? Como de peli de Disney. Y una primera línea con la que todos nos podemos identificar: "Tal vez será que esta historia ya tiene final". Es en plan: hala, chicos y chicas, vayan cogiendo los kleenex, porque, si están en esos días, van a sufrir durante los próximos 4 minutines. Otro acierto: llegamos enseguida al estribillo, mientras Ricky nos habla del tempus fugit y la inutilidad de la voluntad humana frente al caos del Universo, la crueldad de las leyes naturales o, simplemente, que la zorra o el cabronazo de turno nos ha dicho eso de "Tenemos que hablar". El caso es, que llegamos al estribillo. Y, oh sorpresa, "Tal vez" se repite una y otra vez, vamos, que el colmo de la originalidad no es la canción, pero algunos versos tienen su aquel, como eso de "Tal vez se me olvidó que yo te amaba". Y la voz del puertoriqueño gayer más famoso del globo suena aquí más ronca, tristona y derrotada que la del Rey de España diciendo eso de "Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir". Vamos, que nos pone en situación, nos sumerge en el drama, y nosotros, que somos muy de sufrir, nos regodeamos en la miseria con fruición.En fin, que "Tal vez" es la típica historia de una pareja en crisis, que se quieren todavía, o uno de ellos quiere intentarlo, quizás, pero no, pero sí, pero a lo mejor, que se arrepiente de haber sido un vivalavida, pero que te quiero, amore, no me dejes, que mira ahora qué voy a hacer yo, la noche me confunde, y tantas y tantas cosas.

La producción mola. El vídeo musical no molesta y capta el tono:



Aparte de que, no nos engañemos, verle el careto a Ricky Martin siempre calienta un poco el corasón y lo que no es el corasón.Pero, ay amigos, ya habréis sospechado que esto tiene más miga. Que tenía que tenerla, ¿no?

"- Ay, menos mal, creía que había perdido cinco minutos de mi vida leyendo pendejadas de este imbécil que no llevan a nada", dirá, aliviado, algún lector. Aunque, para ser sinceros, los has perdido.

Anyway, que me pierdo. La enjundia que le veo yo a la canción, que olisqueo incluso en el vídeo, es que "Tal vez", por la época en la que fue compuesta/salió a la luz, en pleno ocaso de la estrella mediática de Ricky, cuando los rumores sobre su homosexualidad le asediaban, cuando no conseguía un jitazo al nivel "She bangs" o "Livin´la vida loca" -y empezaba a intuir que no los lograría otra vez-, en ese periodo surgió "Tal vez". Que ni repajolera idea de si la escribió él o no, que no importa demasiado. Aquí hablamos de interpretasión, de ponerle alma a las cosas, ¿vale? Aquí hablamos de SENTIMIENTOS.





En fin. Se me va. Pero regreso. ¿De qué habla esta canción? De su primer novio. Del primero serio. El que le hizo plantearse, por primera vez en su vida, en su carrera, dar un paso al frente, puñetazo sobre la mesa, y gritar: QUE SÍ, COÑO. QUE SÍ. ME GUSTAN LOS HOMBRES. Y ESTOY ENAMORADO DE UNO. Y ESTOY ORGULLOSO. Todo eso, en plan megaproducción de Hollywood, ante una audiencia primero en shock,luego emocionada, aplaudiendo y tal. Eso es lo que imagino, al oír esto. Lo que interpreto, más bien, porque yo no imagino a ese primer novio de Ricky, sino a mi némesis particular, al que cantaban los planetas aquí:





Añadamos otro apunte, más bien pespunte: este chicote, uno de los personajes del vídeo musical, donde salen varios habitantes del mismo bloque de viviendas, cada uno con su historia de amor/desamor, bien sea pérdida de un ser querido, ruptura de pareja, etc etc. Se supone que este xulasho de ojos melancólicos ha ido a ver el fútbol con los amigotes en lugar de quedarse con su mujersita que llora junto a la cuna del bebé recién nacido, en plan Piquer 100%. Tal que así.


Pero, ay amigos, eso es lo que nos quieren vender. El primer significado, el mainstream, la máscara. El verdadero, el que subyace, es bien diferente. El moreno este que se aparta de sus amigos juligans no está pensando en su esposa, no. Está pensando en colas. En una, concretamente. La de su mejor amigo. Para prueba:


Ya, no es exactamente una prueba, pero vaya frame molón, ¿eh? El caso es que el chico está apartado porque está dirimiendo la posibilidad de salir del armario. De hecho, HAY UN ARMARIO justo detrás de él. ¿Casualidad? No lo creo. Prueba número 2, señoría:



 Aquí se nota claramente la mano de Ricky Martin, dándole la tabarra al director del vídeo para que metiera contenido queer encubierto para ir preparando a sus fans para la GRAN REVELACIÓN.


Pues ea. De todo eso va "Tal vez". De outing encubierto, de amores irredentos, de los mass media y el ocaso de las carreras de las estrellas latinas ante el empujen de imberbes asexuales llamados Justin y apellidados Bieber. Espero vuestros ácidos comentarios, siempre tan profusos, y vuestras confesiones de Guilty Pleasures, para no ser yo el único que queda mal aquí. 

Salud y República.

 

Post dedicado, por su paciencia, a mi compi Ire, que tuvo que escuchar esto en innumerables ocasiones durante nuestros años de convivencia. Ains. Qué morriña.